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Navidad en Caja Segovia

Jueves 1 de Diciembre de 2011

La exposición Navidad en Caja Segovia del Torreón de Lozoya, nos traslada a un pueblo castellano de los años 50, obra del belenista José Mª Villa. “Navidad en Caja Segovia”, la cita anual del mes de diciembre y enero en las Salas del Palacio del Torreón de Lozoya que permite mostrar el innegable buen hacer de asociaciones de belenistas, coleccionistas, artistas y artesanos de diversas ciudades y regiones de España, que, a través de los años han mostrado bellísimos belenes en diferentes estilos: monumentales, populares, napolitanos…, dejando bien patentes las distintas maneras de entender y concebir el hecho evangélico desde un punto de vista creativo y artístico. Horario: Todos los días de 18.00 a 21.00 h., Sábados y festivos de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 h.
Este año,  “NAVIDAD EN CAJA SEGOVIA”, de la mano del belenista José María Villa,  nos traslada a un pueblo castellano de la zona de Tierra de Campos de los años 50 donde, un portalón da cobijo a la Sagrada Familia, en el que la Virgen María y San José acostaron sobre el heno al Niño Jesús recién nacido, aterido de frío, entre el buey y la mula.

En este homenaje del belenista José María Villa a su lugar de origen, a sus familiares y a sus recuerdos más lejanos, donde los montes de papel de estraza, las peñas de corcho, las casas de cartón y los ríos de cristal de nuestro nacimiento tradicional, han sido sustituidos por el paisaje agreste terracampino, de tierra pobre y austera, y por las construcciones de adobe y tapial, para mostrar un pueblo castellano y sus alrededores en la comarca de Tierra de Campos a mediados del siglo pasado, donde el barro sin cocer, en forma de adobe o tapial, constituye uno de los principales protagonistas en una gran parte de las construcciones, principalmente civiles, de nuestro entorno.

El uso del barro en muros y tapial con revoco, en ocasiones del mismo barro, mezclado convenientemente y fragmentado para aumentar su impermeabilidad, da lugar a una tipología, en la que se conjuga por lo general, la adecuada solución a los problemas constructivos con una apariencia dotada de una particular y extraordinaria belleza formal. Esta unidad casi absoluta en todas las edificaciones confiere una uniformidad de color y textura, característica de una amplia zona de la Meseta Norte, destacando este uso, así como la arraigada y antigua tradición de una extensa región natural conocida como Tierra de Campos, en el que lejos de reproducir una localidad concreta, José María Villa ha plasmado elementos prestados de muchas de ellas, fruto de un gran conocimiento del terreno y del espíritu de esta tierra.

En un terreno de lomas, alcores, regatos y páramos, aparecen dos palomares, construcción imprescindible en el paisaje de Tierra de Campos, que servirán como refugio a los pastores que recibirán la buena nueva del nacimiento del Salvador. Al fondo se descubre un pueblo horizontal, de construcciones en tonos ocres y techumbres de teja, en las que cobran gran protagonismo las ventanas y puertas de madera, ya desvencijadas, con sus herrajes.
El pueblo cobra vida en su calle mayor, con sus soportales de madera, en la que se hallan los vendedores, la oficina de Correos e incluso el teléfono público. Llegada la noche, se ilumina tenuemente gracias a sus farolas, cuyo cableado eléctrico, con sus jícaras incluidas, surca los muros de las casas y los tejados.

Junto a la fiel reproducción de la arquitectura tradicional y sus modos constructivos, destacan también por su realismo los elementos propios de las labores agrícolas, como un arado romano, un carro de madera con sus herrajes metálicos e incluso un panel cerámico anunciador del conocido “Nitrato de Chile”, que aún puede verse en algunos de nuestros pueblos.
En el resto de las salas, la exposición acoge una colección de siete dioramas, también obra de José María Villa, donde se representan las diferentes escenas o acontecimientos relacionados con el momento histórico de la Navidad (Pidiendo Posada, El Taller del Alfarero, La Adoración de los Reyes, Almazara, La Familia de Nazaret, Casa de los Arcos en Nazaret y Mercado).

Las figuras
Las figuras que animan toda la escenografía son, en su mayoría, de Mayo Lebrija, y Hermanos Castell, dos de los artesanos más prestigiosos a nivel nacional. Además el montaje cuenta con otra colección de “figuras de palillo” con un espectacular realismo, todas ellas piezas únicas, hechas por encargo en Palermo, por una de las artistas sicilianas más valorada: Ángela Tripi. Hay que llamar la atención en la figura de la Virgen, cuya policromía y gesto posicional enaltece, junto a San José, la escena protagonista del Belén. Son dos piezas antiguas de autor desconocido.

El autor
José María Villa Gil inició sus conocimientos y prácticas en el belenismo desde muy joven, con familiares y amigos. Aún recuerda aquellos belenes tradicionales en el estrecho pasillo del hogar o en la buhardilla, compartida con el pequeño taller de carpintería del abuelo, al que se le robaba espacio por unos días. Dos grandes belenes de Valladolid, el del Hospital Militar y el del Colegio de Lourdes, dejarían huella también su memoria. El aprendizaje familiar y colegial, las visitas a nacimientos, el intercambio de ideas, técnicas y experiencias con otros belenistas y su asistencia a Congresos Nacionales y sus más de 12 años de trayectoria expositiva en diferentes ciudades españolas, le hacen ser un integrante activo del belenismo actual.

Fuente: Obra Social y Cultural de Caja Segovia