Manuel Riosalido (Foto Rio): el valor de la mirada (VIII): La Memoria Habilitada
Segovia, a mediados del siglo XX era una ciudad tranquila, de ritmo pausado y alma rural, donde el sonido de los carros se mezclaba con el canto de las campanas de las iglesias y las conversaciones en los portales o en las aceras de las calles. Eran los años de recobrar el pulso ciudadano tras la guerra: un tiempo de esfuerzo, de trabajo callado y esperanza. La vida giraba en torno al mercado, a las plazas, a los talleres, a las escuelas y a la presencia casi constante del estamento militar y de las manifestaciones religiosas; una vida sencilla, sostenida por el valor de las muy arraigadas costumbres.